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INTESTINOS IV

El lavaje colónico

Este efectivo y saludable procedimiento consiste en hacer circular agua a temperatura corporal (37°C) por simple gravedad y en flujo continuo. Se requiere la asistencia de un terapeuta y una particular camilla que permite adoptar una posición relajada. El paciente no retiene el agua que ingresa, sino que fisiológicamente va eliminando líquido y desechos mientras continúa ingresando agua limpia en flujo continuo. El agua ingresa por una diminuta cánula y se elimina por la diferencia de diámetro entre la cánula y el ano.

La sesión normal de lavaje colónico se resuelve en el arco de una hora. Cómodamente acondicionado en la camilla, el paciente va visualizando los desechos que elimina a través de un hermético conducto transparente, cuya imagen se proyecta en un monitor a disposición del paciente. Dicha visión ayuda a tomar consciencia respecto a todo el material tóxico que acumulamos en los intestinos y lo que ello provoca.

Si se hace por primera vez, el lavaje colónico suele requerir tres sesiones, una cada día, en jornadas consecutivas. Este ritmo puede eventualmente concentrarse en el arco de 48 horas, a fin de facilitar la práctica cuando la persona no puede atender la rutina normal de tres días. Lo que no resulta conveniente es distanciar las sesiones, dejando pasar varios días entre ellas.

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